En la cultura cubana posterior a la caída del socialismo real, la evocación de la era soviética constituye una de sus líneas ideotemáticas recurrentes, desde la nostalgia por su presencia material en la Isla hasta la crítica más acerba de sus dogmas ideológicos, que tanto perjuicio han causado a nivel antropológico y estructural. En varias noticias de los medios de información en español asentados en el sur de la Florida, se reportaba en 2014 cómo algunos inmigrantes cubanos de Miami consumen productos rusos, entre ellos la tantas veces despreciada carne de res en lata, lo cual la congresista cubano-estadounidense, María Elvira Salazar, asoció con un síndrome de Estocolmo en uno de los contextos más conservadores del exilio cubano en Estados Unidos. Tanto el arte como la literatura y el cine han seguido referenciando ese mundo perdido a través de disímiles experiencias relacionadas con la sovietización de la vida cubana desde 1959 hasta la desintegración de la URSS en 1991.